
Abric: acompañamiento tras el ictus para personas con discapacidad y sus cuidadores
El programa abric, impulsado por la fundació ictus y en funcionamiento desde 2020, ofrece acompañamiento integral a personas que han sufrido un ictus y a sus cuidadores tras el alta hospitalaria. Bajo el lema “después de un ictus, no estás solo”, el proyecto da respuesta a una necesidad poco cubierta: el apoyo en la fase posterior a la atención sanitaria, cuando las personas deben afrontar las secuelas y reorganizar su vida cotidiana.
Cada año se producen más de 120.000 ictus en España, y se estima que una de cada cuatro personas lo sufrirá a lo largo de su vida. Es la primera causa de discapacidad adquirida en adultos. Genera secuelas físicas, cognitivas y emocionales que impactan profundamente en la autonomía de las personas. Esta situación afecta también de forma directa al entorno familiar, donde el cuidado recae mayoritariamente en mujeres. En 2025, el 77,3% de las personas cuidadoras atendidas por el programa fueron mujeres, lo que evidencia la feminización de los cuidados y su impacto en la salud, la vida laboral y la calidad de vida de quienes asumen este rol.
El programa abric aborda esta realidad desde un enfoque integral, ofreciendo un servicio gratuito, accesible y personalizado mediante atención telefónica y online, lo que facilita el acceso a personas con dificultades de movilidad en todo el territorio.
El programa cuenta con un equipo multidisciplinar formado por profesionales de enfermería, ámbito social, neuropsicología y rehabilitación. A través de una primera entrevista de acogida, se identifican las necesidades específicas de cada caso y se diseña un plan de acompañamiento individualizado. Posteriormente, se ofrece asesoramiento especializado, apoyo emocional y orientación sobre recursos sanitarios, sociales y legales disponibles, actuando como puente entre el sistema sanitario y la vida cotidiana.
Además, el programa facilita el acceso a servicios complementarios como rehabilitación, apoyo psicológico, adaptación del hogar o gestión de la discapacidad y la dependencia, mediante acuerdos con entidades colaboradoras y el trabajo en red con agentes del territorio.
Desde su puesta en marcha en 2020, el programa abric ha acompañado a más de 1.700 personas, manteniendo en los últimos años un volumen sostenido de más de 500 atenciones anuales. En 2025 se atendieron 637 personas (456 nuevos casos), lo que evidencia la alta demanda y consolida el programa como recurso de referencia.
El impacto del proyecto se traduce en una mejora significativa de la calidad de vida de las personas con discapacidad y sus familias, reduciendo la incertidumbre, favoreciendo la toma de decisiones y promoviendo la autonomía y la inclusión social. El modelo de intervención incorpora de forma transversal la perspectiva de género y el trabajo con el binomio persona afectada–persona cuidadora, presente en un número significativo de casos.
El programa abric contribuye además a optimizar el sistema sociosanitario, reforzando la continuidad asistencial entre el ámbito sanitario y social y dando respuesta a necesidades no cubiertas, especialmente en el ámbito del apoyo psicosocial y cognitivo en la fase crónica del ictus. Su modelo es replicable y escalable a otros territorios y patologías.
Este proyecto responde a una necesidad social creciente, aportando una solución innovadora y sostenible que sitúa en el centro a las personas con discapacidad y a quienes las cuidan, contribuyendo a una sociedad más equitativa e inclusiva.
Fundació ictus
La Fundació Ictus es una entidad sin ánimo de lucro fundada en 2007 con la misión de reducir el impacto del ictus en la sociedad mediante la prevención, la sensibilización y el acompañamiento a las personas afectadas y sus familias.
Trabajamos en red con hospitales, asociaciones de pacientes y entidades sociales, siendo un referente en Cataluña con proyección europea. Desarrollamos proyectos de formación, investigación y apoyo directo, orientados a mejorar la calidad de vida tras el ictus.
El ictus es la primera causa de discapacidad adquirida en adultos y genera un fuerte impacto también en el entorno familiar. Por ello, la Fundación impulsa iniciativas que promueven la autonomía, la inclusión social y el apoyo a las personas cuidadoras, mayoritariamente mujeres, contribuyendo a una respuesta más equitativa, sostenible y alineada con las necesidades sociales actuales.
